María Félix

De chiquita todos los fines de semana me sentaba en la sala de mi casa, prendía la tele que muchas veces no tenia cable para ver los canales de caricaturas y tenía todo el fin de semana a ver películas del cine de oro mexicano donde miraba a la hermosa María Félix. Siempre me deslumbro su belleza, sus ojos grandes, su carácter en sus actuaciones y su manera tan mexicana y universal de ser. De adolescente recolectada sus imágenes, las ponía aun lado de mi espejo para arreglarme y sentirme como ella, nunca olvidar lo hermosa que puedo ser, siento segura y yo misma. Ahora de 30 años leo y busco de ella y su historia es tan entretenida, arriesgada, entregada pero ante todo clara y sin filtros. Fue una mujer que no le importo nunca lo que dijeran sobre ella, era sexy, firme, fuerte, sin miedo y sin ganas de quedar bien con nadie. Se casó un número de veces que me encanta que siempre escucho su corazón aventurero y nunca dejo que nadie la dejara vivir su vida tal cual. Esta mujer fue tan importante e imponente en nuestra historia de México que su imagen sigue viva y palpable y su ceja tan particular, alzada y dando entender que con ella no te metes. Nadie podía con ella, con su grandeza y por eso ella disfruto siempre de su ser, de su talento enorme como actriz y su impulso de vivir al máximo como ella quiso. Enorme y bella María Félix, como el perfume más costoso, dulce y elegante de la historia y época de oro de México.