#MiVidaSinAzúcar parte 1

El dulce... el azúcar es algo muy normal en mi vida. Vengo de una familia donde en las noches de frío se toma chocolate caliente y quesadillas con tortillas de harina calientitas... donde en la mesa no se servían verduras, si no, la proteína principal con su acompañamiento normal (arroz, frijoles y tortillas), y un jugo de fruta hecho por mí madre. Una familia normal de un pueblo chico normal, los carbohidratos y el azúcar siempre han sido parte de mi vida y yo siempre estuve de acuerdo con eso, pues de chica una no es muy consciente de lo que come, solo de lo que siente y yo simplemente era feliz y con eso bastaba. En mi pueblo no se come mucha chatarra, pero sí carbohidratos de más, mi mamá no nos dejaba ir al McDonalds, en la casa había frijoles y con eso bastaba. Lo que quiero decir con ésto es que desde siempre he comido no del todo correcto, pero la comida chatarra no era mi obsesión, de hecho siempre fui muy fan de la fruta pero bueno, se entiende a lo que me refiero... espero... Cuando comencé a comer con una mentalidad más consciente, aprendí que soy intolerante a la lactosa y además, fue tanta la sinusitis cuando me mudé a la Ciudad de México, que decidí dejar los lácteos por completo. De eso ya hace ya tiene casi 5 años. Luego descubrí que soy intolerante al gluten y también lo deje. Con estos cambios me motivé a construirme una cocina completamente orgánica y la verdad es que me sentía mejor, pero en mi viaje de conciencia, me comencé a dar cuenta que a pesar de todo lo que comía y las mejorías en mi digestión, algo no se terminaba de arreglar. Decidí visitar un bariatra y me pusieron bajo tratamiento para ver exactamente qué pasaba en mi cuerpo, honestamente, fue solamente por curiosidad. Descubrieron que sufría de algo llamado resistencia a la insulina, y me pusieron bajo tratamiento de inyecciones… la siguiente semana les seguiré contando más sobre cómo enterarme de esto fue que me llevó a dejar el azúcar refinada por completo. Después de tres meses de haber visitado al bariatra y descubrir que tenía algo llamado resistencia a la insulina, y que me pusieron bajo tratamiento de inyecciones… yo seguía igual así que decidí dejar de inyectarme y volver a mis hábitos normales de antes del tratamiento. Un día una amiga cercana me dijo "yo cuando deje el azúcar refinada, mi cuerpo no solamente cambió, mi vida por completo, mis nervios, mi energía... Inténtalo igual puede ser por ahí que tu cuerpo no asimile tampoco la azúcar..." Y pues como ya había intentado todo y había perdido la fe en los doctores (porque solamente he mencionado este último, pero fui a por lo menos a 8) me di a la tarea de vivir sin azúcar refinada y solamente consumir fructosa. Al cuarto día noté un cambio curioso... ya no me sentía estresada ni ansiosa, mi mente ya no corría con locura (cosa que por ser una persona extremadamente sensible y sensorial, me pasa todos los días, y ahora ya no sentía), ¡me sorprendió mucho! Busque artículos por internet y me di a la tarea de leer libros y encontré muchas razones por las cuales dejar el azúcar refinada es algo que no solamente es súper bueno para tu cuerpo si no que dejas de vivir sin miedo, vuelves a dormir como bebé, te enfocas mejor y piensas mejor, tienes más energía, te enfermas mucho menos, entre otras cosas más... y todas esas razones me motivaron a continuar. Eso fue hace unos meses, ¡me sentía súper contenta! Hasta que un día, como cualquier humano, me pegó una gripa que me tumbo y tuve que ir al doctor. El doctor me checó como siempre e hizo todas las revisiones correspondientes y de repente me dijo "Este es tu peso normal?" Y yo dije ¿cómo?..." La pesa mostraba que yo estaba subiendo de peso y eso obviamente me alarmó... no porque no me acepte como la chica que soy (complexión con curvas y figura de norteña, ese tipo de mujer soy yo y así me acepto, lo tengo muy claro), si no que estaba subiendo de peso, sin comer lácteos, sin comer gluten y sin comer azúcar... Algo definitivamente estaba mal… la siguiente semana les platicare sobre lo que descubrí y la dieta especial que tengo que llevar desde entonces. Gracias por leerme donde quiera que estén Carla morrison